A Cali la cruza un río alegre, y, quizás, por eso, siempre ha ocupado un lugar privilegiado en su cotidianidad, a diferencia de la mayor parte de ciudades de Colombia que han preferido dar la espalda, e incluso sepultar, a sus ríos -aquellos en cuya ribera se fundaron-, para olvidar y, a veces, ocultar el daño mortal que les han propinado. Así, por ejemplo, en Bogotá, del Río San Francisco sólo quedan los grabados, las fotos de principios de siglo y alguna bella pintura de Juan Cárdenas que, desde el puente que estaba ubicado a la diestra de la iglesia de su nombre, recuperó magistralmente su memoria.
El río Cali que fluye desde la alta montaña, para atravesar ruidoso el piedemonte de la ciudad y su valle, y encontrar remanso en las vecindades del Cauca en donde desemboca, ha sido objeto, en su parte media y baja, de la inevitable transformación ocasionada por la fulgurante y atropellada actividad de la ciudad y sus alrededores. Es una transformación que ha incluido, entre otras, la invasión de sus riberas por la agricultura y la ganadería (Cali aguas arriba), la urbanización de su cuenca media y baja, las canalizaciones y obras civiles para controlar las inundaciones, las mercedes de aguas para diferentes usos, la recepción de las aguas lluvias recolectadas en las calles de la ciudad y de las aguas servidas domésticas e industriales (un problema, este último, que parece estar solucionándose), la pérdida de las áreas de vida silvestre y de inundación natural, y la desaparición de algunas especies de flora y fauna, y la invasión de otras exóticas. En su paso por Cali, y hasta su desembocadura, hace parte de un complejo ecosistema urbano, en contraste con los ecosistemas naturales de baja perturbación de los cuales en el Valle del Cauca restan muy pocos, sobresaliendo entre ellos los situados en el Parque Nacional Natural de los Farallones de Cali, allí donde precisamente nacen las diferentes fuentes de agua que a la postre van a conformar el río Cali.
Prólogo de Manuel Rodríguez Becerra[1] al libro:
Agua en la vida de Cali. Patiño Sylvia (Editora) Bogotá: Editorial Panamericana, 2008
Agua en la vida de Cali. Patiño Sylvia (Editora) Bogotá: Editorial Panamericana, 2008
Foto: Carlos A Arango. September 2007

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